sábado, 13 de abril de 2013

La indeterminación entre dos decisiones: la duda



Hoy tengo la oportunidad de compartir con ustedes un análisis sobre una película que no tuvo la promoción que debió y, que a pesar de contar con un reparto sólido, tiene todavía una valoración un tanto desequilibrada por algunos críticos del séptimo arte. Lo que sí es cierto es que la mayoría coincide con respecto al potencial del guión y de la dirección de la mano del gran John Patrick Shanley. Logró estar nominada al Oscar en cinco (05) categorías, pero sin obtener algún galardón por allá en el 2009.

'La duda (Doubt)' cuenta la historia de Flynn (Philip Seymour Hoffman), un deslumbrante y dadivoso sacerdote que intenta retar las inflexibles reglas del colegio que la Hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep) lleva custodiando desde hace varios años con mano dura. Los cambios políticos están llegando a todos los estratos de la sociedad y la escuela no se escapa de ello; acaba de aceptar a Donald Miller (Joseph Foster), su primer estudiante negro. Cuando la Hermana James (Amy Adams), una pobre inocente, hace saber a la Hermana Aloysius que el Padre Flynn está prestando una atención demasiado especial a Donald, esta se siente obligada a emprender una contienda para averiguar la verdad y tomar cartas en el asunto… Aquí comienza la duda.


Es una interesante y matizada película, equilibrada por unos actores que mantienen una poderosa batalla argumentativa con la que dan vida a seres que luchan y viven en dimensiones totalmente diferentes, alegando ideas preconcebidas o de la vida misma a un punto que solo ellos saben hacer y decir.

Más allá de conocer realmente la verdad de todo lo que encierra el misterioso colegio y aquellos que dan vida en él, ‘La duda (Doubt)' pone sobre el tapete una cantidad de temas relacionados como la intolerancia, el racismo, el perdón, la intransigencia, la imposibilidad de mantener la inocencia, la fe, el deber, las fuerzas del cambio y las devastadoras consecuencias de una justicia ciega en una época definida por las férreas convicciones morales como tapaderas de motivaciones más inconfesables se despliegan en cada fotograma.

Provoca escalofríos más profundos que cualquier thriller del género de terror. Las actuaciones de Hoffman, Streep y Adams son espectaculares y los diálogos del reparto son espeluznantes, donde cada línea importa y tiene efectos colaterales en la vida de los que allí están. Todo es trabajado con sumo cuidado, con un ritmo lento y, hasta cierto punto aburrido en primera instancia, pero llegado el detonante logra que los espectadores piensen y se repregunten constantemente hasta los minutos finales. Una obra maestra contemporánea.

John Patrick Shanley hace sin duda un excelente trabajo detrás de las cámaras, pues conoce la historia más allá que cualquier otro. La puesta en escena es absolutamente cinematográfica gracias al gran tratamiento de transición entre escenas y secuencias principales y al movimiento de la trama dentro de un marco espacial mucho más amplio.

La reflexión de todo esto es que al final, igual hay que dudar si es bueno o no escribir con bolígrafo, si realmente conviene o no tomar azúcar en el café, o si detrás de la sospecha y la certeza no se esconde una conciencia prisionera. 

‘La duda’ será demasiado espesa para aquellos que no soporten la agonizante batalla de verdades propias que irá girando en círculos de principio a fin. Advierto que quien busque respuestas fáciles, una historia que explique quiénes son los buenos y quiénes los malos, se sentirá inevitablemente defraudado. Aquel que busque todo lo contrario, la disfrutará.



Crédito a los buhítos: