Bastó
ponerle las manos, desde 2007, a todo el sistema eléctrico, para que pasemos
más tiempo a oscuras que iluminados. En un país en el cual la inseguridad y el
encarecimiento de las cosas es lo que priva, ahora gozar de un servicio tan
indispensable como lo es este, parece otro karma por el cual debemos transitar.
Hace
varias semanas el encargado del Ministerio de la Emergencia Eléctrica, señalaba
que era necesario disminuir el consumo y modificar las tarifas, en aras de
menguar la problemática en cien días, sin que en ese tiempo se produzca la
subsanación definitiva del problema. Algo relevante de todas estas
declaraciones, es que el término “saboteo” no se escuchó en ningún momento, por
el contrario, las palabras colapso, corrupción y falta de inversión manejaron
el lenguaje del actual ministro Chacón.
