martes, 21 de mayo de 2013

Y siguen los problemas con la electricidad en Venezuela



Bastó ponerle las manos, desde 2007, a todo el sistema eléctrico, para que pasemos más tiempo a oscuras que iluminados. En un país en el cual la inseguridad y el encarecimiento de las cosas es lo que priva, ahora gozar de un servicio tan indispensable como lo es este, parece otro karma por el cual debemos transitar.

Hace varias semanas el encargado del Ministerio de la Emergencia Eléctrica, señalaba que era necesario disminuir el consumo y modificar las tarifas, en aras de menguar la problemática en cien días, sin que en ese tiempo se produzca la subsanación definitiva del problema. Algo relevante de todas estas declaraciones, es que el término “saboteo” no se escuchó en ningún momento, por el contrario, las palabras colapso, corrupción y falta de inversión manejaron el lenguaje del actual ministro Chacón.


No entiendo hasta cuando vamos a continuar en este tira y encoje del gobierno y los ciudadanos. No comprendo por qué como habitantes de Venezuela, que sufrimos igualitariamente, a menos que tengamos altos cargos de gobierno, la falta de electricidad, el daño en nuestros electrodomésticos, no salimos a la calle a pedirle seriedad a esta gente que dentro de poco cumplirá 15 años ostentando las riendas y administración del Estado.

Fracasan en todo lo que se proponen, son similares al rey Midas pero inversamente. A lo que le ponen la mano en vez de convertirse en oro termina siendo estiércol. Basta ya de acciones de este tipo. Todo el que ocupa un cargo de elección popular llega allí porque así lo decide una mayoría, pero igual deben gobernar para todos, porque el voto NUNCA se pierde.

Ahora se hablan de años para solventar la problemática, y ¿acaso llevamos un par de meses ante esta circunstancia?, son años y cada vez lanzan las excusas más estúpidas, sabiendo que los bobos de los que estamos rodeados creen hasta el argumento más carente de razonamiento.

Me da mucha lástima notar como vamos a un despeñadero y nadie hace nada, somos un pueblo que hoy más que nunca se acostumbró a ser mandado y a recibir dádivas de gente que quiere suavizar las cosas. Yo confío en el potencial de mis coterráneos y por ello me asquea esta apatía.

Desde hace casi dos décadas a los dos mandatarios que hemos tenido les interesa ser líderes del extranjero y resolver las fallas en Nicaragua, Bolivia, Argentina y Cuba; y a Venezuela que le ocurra como la canción “que se la lleve el río”. Salgamos a la calle a buscar oportunidades en una nación en donde desde todas las instancias del poder se estimule el buen vivir, el buen saber y el buen trabajo. Que ello deje de ser un mero sintagma lingüístico para convertirse en la acción orientadora de esta tierra.

Crédito a los buhítos: