A veces me da por escribir artículos sobre películas bastante viejas, pero es que, indiscutiblemente, la mayoría de ellas son excelentes. Hace ya un año que vi ‘Dead Poets Society’ y en verdad que agradezco a la persona que me la recomendó. Son de esas cintas que marcan y te enseñan mucho de la vida.
El filme trata sobre un colegio privado de Nueva Inglaterra que se sostiene en cuatro pilares inamovibles: “tradición, honor, disciplina y excelencia”, donde sus bases radican en ser tradicionales, aplicar honores, disciplina y perseguir la excelencia, con un régimen de formación disciplinario bastante rígido. Sin embargo, la historia sufre un vuelco inesperado a raíz de la incorporación del nuevo profesor de literatura, John Keating (Robin Williams) con un tipo de sistema pedagógico totalmente distinto, basado en la confianza, amistad y hasta complicidad entre la relación alumno-profesor, quien con la frase 'carpe diem' (aprovecha el día) y su pasión por la poesía generará una cantidad de incentivos extrínsecos en sus estudiantes, estimulándolos para que actuaran conforme a lo que ellos deseaban, a encontrar su identidad y no a regirse por las imposiciones de sus padres, transmitiéndoles los valores de libre expresión de sus sentimientos y deseos.
