sábado, 15 de junio de 2013

‘Dead Poets Society’, los sueños como enseñanza de vida


A veces me da por escribir artículos sobre películas bastante viejas, pero es que, indiscutiblemente, la mayoría de ellas son excelentes. Hace ya un año que vi ‘Dead Poets Society’ y en verdad que agradezco a la persona que me la recomendó. Son de esas cintas que marcan y te enseñan mucho de la vida.

El filme trata sobre un colegio privado de Nueva Inglaterra que se sostiene en cuatro pilares inamovibles: “tradición, honor, disciplina y excelencia”, donde sus bases radican en ser tradicionales, aplicar honores, disciplina y perseguir la excelencia, con un régimen de formación disciplinario bastante rígido. Sin embargo, la historia sufre un vuelco inesperado a raíz de la incorporación del nuevo profesor de literatura, John Keating (Robin Williams) con un tipo de sistema pedagógico totalmente distinto, basado en la confianza, amistad y hasta complicidad entre la relación alumno-profesor, quien con la frase 'carpe diem' (aprovecha el día) y su pasión por la poesía generará una cantidad de incentivos extrínsecos en sus estudiantes, estimulándolos para que actuaran conforme a lo que ellos deseaban, a encontrar su identidad y no a regirse por las imposiciones de sus padres, transmitiéndoles los valores de libre expresión de sus sentimientos y deseos.


La ambientación de la historia evoca a los espectadores al tiempo en el cual transcurren los hechos, de manera que, todavía por los años 40, el respeto era un valor debidamente demostrado.

El guión de Tom Schulman fue trabajado de una manera que poco cuesta criticarle. Cada giro, secuencia, acontecimiento, plano y puesta en escena fue una muestra clara que el cometido de todos los que permitieron que esta cinta viera la luz, se convirtiera en referencia de una historia inolvidable. Peter Weir dirige una película con una carga emocional y sentimental que deja un mensaje para toda la vida y en donde más de uno se encontrará identificado. 


El cast, encabezado por el enorme de Robin Williams, estuvo maravilloso. Williams es un multifacético por excelencia, pero cuando lo vemos en estos papeles -que son los suyos- nos damos cuenta que el tiempo no pasa en vano y que su carisma y entrega total lo acompañaran el resto de su vida. Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterston… también aportaron su parte de una forma increíble. 

Para ser feliz, las personas deben tener sueños coherentes, prudentes, que no se superen el margen de la realidad, ya que de lo contrario estarían en busca de un deseo muy lejano que les hiciera perder el tiempo, privándolos de la felicidad. Es por esto que, el hombre, gracias a sus sueños, puede ser feliz, porque a través de ellos puede dejar volar su mente y ser libre, deseando lo imposible, siempre pensando en positivo y estando consciente de que en algún momento de la vida, dichos deseos pueden materializarse.

Cabe destacar que ‘carpe diem’ no es solo un llamamiento a no perder el tiempo y aprovechar el momento, es un canto que permite recordar que el orgullo, la prepotencia, envidia y el enfado son perecederos y que las personas no deben tomarse la vida demasiado en serio porque nadie sale vivo de ella.

‘Dead Poets Society’ fue merecedora del Oscar a 'Mejor guión original'. Melodramática y realista. Ofrece una visión de vida donde siempre reina el optimismo, la alegría, el buen humor y la honorabilidad. Es una obra de arte en definitiva, una autentica maravilla y refleja lo importante que es luchar por los sueños. Robin Williams representa a un personaje magistral, que abarca todos los aspectos de un mentor de primera y que trasmite todo aquello que representa la retirada frase 'carpe diem'. “¡Oh capitán, mi capitán!”. Mágica.


Crédito a los buhítos: