Lamentablemente,
aún cuando nos minan los conflictos, la voluntad política para erradicar las
crisis (económica, política, social, cultural) se desvanece cada día
transcurrido. Notamos que la salida a los problemas hoy es sumamente
imperceptible, y sin duda alguna se debe a la falta de consenso, la
inexistencia de una figura que permita la concurrencia, y las diversas y
distantes visiones del país.
Cada
grupo político, actualmente, defiende su espacio de poder cual parcela de
tierra. Dejando a un lado la supremamente necesaria obligación de establecer un
acuerdo de gobernabilidad, en el cual se respeten las ideas, convicciones y
competencias de cada regente local, los sectores productivos del país con el fin
de solventar el malestar aquejante de toda una sociedad que anhela un salario
rendidor, mayor seguridad personal, hallar sus alimentos según su preferencia (en
marca y cantidad), entre otros.
