Into the Wild (Hacia rutas salvajes), narra que a principios de la década de los noventa, el joven, particular e idealista, Christopher McCandless (Emile Hirsch), toma el nombre de Alexander Supertramp, deja a un lado sus pertenencias, hogar, familia y ahorros a la beneficencia y abandona el mundo civilizado, emprendiendo un viaje a la salvaje Alaska para entrar en contacto con la naturaleza y descubrir el verdadero sentido de la vida.
De la mano del director y guionista, Sean Penn, nace una cinta no apta para todo público, de extensa duración (aproximadamente, 150 minutos) y en la que apuesta por contar una historia basada en hechos reales y que será capaz de marcar la vida de más de uno. Compartir o no la ideología del personaje principal es una de las paradojas más fuertes dentro del film; todo depende de cómo lo asimile el espectador.
