Hace varios días tuve la
oportunidad de leer un artículo del señor Eduardo Semtei publicado en el diario
El Nacional, en el cual hizo referencia a la coexistencia del Jefe del Estado
venezolano con el saboteo a su “gestión” por parte de miembros del Psuv encabezados por su pseudohermano Diosdado
Cabello, su ataque a los empresarios, representantes de los medios, dirigentes
sindicales universitarios y líderes estudiantiles por un lado; y por otro, les
abre las puertas del Palacio de Miraflores a todos los que ataca ¿Cómo raro
verdad? Pues bueno los que hemos tenido que escuchar, ver y hacemos un pequeño
esfuerzo en comprenderlo, todo esto nos parece un guion repetido y que solo
busca, además de legitimidad, mucha calma y paz, en vista de esta enorme crisis
económica, política y social actual.
El señor Maduro sabe
perfectamente que su estabilidad como cabeza del poder no existe, el no
representa a nada, ni a nadie. Sencillamente fue el capricho y deseo “racional”
de un hombre en cuyo afán por hacer perdurar su visión escogió a un borrego que
hoy no quiere ser defenestrado. He allí la vital importancia de reunirse con
todos los sectores de la vida nacional en aras de mantener al país en una
extraña parsimonia. Vale decir que más
allá del diálogo y de esa tendedura de puentes por parte del gobierno no es
algo que debemos agradecer; Maduro y sus compinches están para reunirse con
quien deban hacerlo y de cumplir las exigencias y reclamos de todas las voces,
de acuerdo a las estipulaciones de ley.
