martes, 26 de febrero de 2013

Las cosas como son...



Es impresionante la cantidad de veces las cuales utilizamos esta frase para referirnos a cualquier situación de la vida cotidiana. Unas con ganas de vacilar, otras en tono serio, como eslógan (filial de Chinotto en el extranjero) y algunos para hacer música (Ricardo Montaner “las cosas son como son hablemos del corazón”…); pero lo cierto es que éstas palabras de mediano orden las utilizamos ante ciertas situaciones consideradas críticas por nosotros.

En nuestro bello y paradisiaco país hasta hace unos meses estábamos excitados (entiéndase como el estado nervioso de aceleración) por la campaña electoral para elegir entre unos cuantos vivos a quien regiría los destinos de nuestra nación los próximos 6 años. Pero en medio de tal panorama otra historia se robaba el show ¿cuál? La última telenovela de una de éstas modelitos que salen de abajo y no precisamente con el de arriba, imagina de qué forma. Es abismal todo el centimetraje de prensa ocupado por la noviecita de un antisocial fugado de la cárcel de Tocorón con su ayuda, y así lo afirmo porque como diría otro refrán: “lo que está a simple vista no necesita anteojos”. Todos sabemos del noviazgo sostenido entre esa chica y el convicto. ¿Las razones de su liberación? Muchos: asuntos políticos, amistades, triquiñuelas y el más importante de todos desviar la atención pública. Hoy la chica además se ha convertido en la encargada de Derechos Humanos del Partido por la Democracia Social (PODEMOS), definitivamente sí vivimos en el país de lo posible.

Sin embargo ese no es el gran problema. El gran problema se dividiría en dos: el primero es la mediocridad de nuestros periodistas y en quienes dirigen sus medios, no tiene justificación alguna que en una nación donde hay terribles problemas en materia de seguridad, servicios públicos, corrupción, educación y otros se haya decidido darle una trascendencia innecesaria al caso de una meretriz al mejor estilo narcocolombiano por encima de los problemas asotadores de la tranquilidad de los venezolanos. Peor aún darle importancia a un ser carente de todo talento, porque así hiera, ni siquiera sabe pronunciar dos palabras en tono agradable; por ello estará condenada a utilizar otra cosa y no precisamente el talento o su carisma para tener una posición social elevada. Lo más reprochable es el trato de la prensa hacia la misma, le han dado tal vez más relevancia que la otorgada a otros venezolanos talentosos quienes si dejan el nombre de nuestro país bien en alto (Yolanda Moreno, Carlos Coste, Nelson Bustamante, Jacinto Convit, Patricia Velásquez, etc) con sus excelentes acciones.

El segundo problema es la intromisión de políticos de muy escasa moral quienes critican y realmente pareciera no tuvieran espejo en su casa. Nuestra estimada Ministra del Poder Popular para la Juventud Maripily Hernández ha criticado a otra “vedette” Diosa Canales, por ir en contra de la moral y las buenas costumbres. Yo sinceramente creo que en Venezuela estamos preparadisimos para tener un trío femenino llamado “las gemelas” porque tanto la nueva defensora de los DDHH, quien además apoyó las declaraciones de la primera, la bailarina de la tanga y nuestra súper ministra son idénticas y mejor aún están incapacitadas para echarse estiércol las unas a las otras.

Si hacemos memoria la chica de la tanga también tuvo su escándalo con un narcotraficante y además padece de la misma enfermedad de la novia del pran: carece de talento. En el caso de la ministra yo no sé cuál es su empeño en hablar de la moral y las buenas costumbres porque no es secreto para nadie su amorío con el máximo regente del PSUV, así que ¿quién atenta o no la moral y las buenas costumbres? O valdría preguntarnos ¿de cuándo acá ser la amante de otra persona está bien visto?, la ministra además está imposibilitada de hablar sobre la moralidad de alguien; ella es una corrupta confesa y sancionada. También fue, una de las pocas revolucionarias eso sí, inhabilitada por el fallecido contralor en 2008. Así que: Maripily, cómprate un espejito en EPA ahorita cuando te paguen las utilidades aunque dudo tu sueldo no te alcance para esos menesteres.

En síntesis, el rollo aquí no es quien es peor sino la miseria humana de las que estamos rodeados. Cualquiera hoy ocupa altas posiciones en cualquier espacio: empresas, la política, la música o el espectáculo y lo realmente crítico es que quienes realmente lo merecen se encuentran jugando banca o sirviéndoles de secretario a personas como las mencionadas, cuando sus capacidades los superan. Nos deberían dar el premio a la mediocridad periodística, tenemos una enorme masa de comunicadores totalmente acríticos al entorno. Unos juristas a los cuales les interesa más la farándula en vez de velar por la integridad de los ciudadanos de ésta nación y digo esto porque ante situaciones de trascendencia el Poder Judicial demuestra total ineptitud a la hora de administrar y gerenciar su labor principal: la justicia.

Lo más destacable y la razón de ser del presente artículo: ninguna de éstas tres mujeres tiene moral o ética para hacer críticas sobre lo considerado como éticamente o moralmente admisible, tradicional, educativo o “bien visto por la sociedad”; cada una de éstas acaudaladas cortesanas tiene su cuentico y lamento profundamente estar rodeado de un montón de analfabetas funcionales que dediquen su valioso tiempo a hacerle publicidad directa al trío de las gemelas. Ojo: ellas nos son las únicas y lo sé, hablar de otras más desencadenaría el ecocidio de toda la selva amazónica para poder producir más papel. Reflexionemos y eduquémonos. 

Gabriel Rodríguez
@gabo_rodr 

Crédito a los buhítos: