lunes, 18 de marzo de 2013

¿La vida de Pi o de Richard Parker?


‘La vida de Pi’ o ‘Life of Pi’ es una hermosa aventura centrada en la historia de Pi Patel (Suraj Sharma), el hijo adolescente del encargado de un zoológico, que tras un trágico naufragio, debe sobrevivir en medio del Océano Pacífico a bordo de una balsa, acechado por tiburones, por los peligros del mar y acompañado por una cebra, una hiena, un orangután y un tigre de bengala llamado Richard Parker. La historia original es el best-seller de Yann Martel, un libro que Martel escribió para hablar sobre la religión y la fe.

Una de las cosas más significativas del filme es precisamente sobre el tema que aborda: la fe, y no con una religión en particular, sino la fe como una necesidad que nos urge a todos (incluso a quienes viven creyendo que no es imprescindible tenerla). Asimismo, el relato tiene mucho que ver también con la valentía para luchar por algo, aunque más allá de eso, está muy conectada con la imposibilidad de dejar ir a aquello con lo que muchas veces nos hemos aferrado.


Cabe destacar que el eslogan no miente y el viaje emprendido por Pi es, sin lugar a dudas, el viaje de una vida. Llevada a la gran pantalla por Ang Lee, y gracias al excelente guión de David Magee, la adaptación del libro -inadaptable- se convierte en una experiencia maravillosa para todos los espectadores.

‘Life of Pi’, es una mágica narración envuelta en coraje e ímpetu, de esas que marcan a cualquier persona por siempre. La dirección de fotografía es una cosa exquisita. Los efectos visuales son preciosos, maravillosos al igual que la banda sonora original, la cual acompaña cada secuencia, escena y toma para darle un sentido más significativo, emotivo y narrativo a toda la trama. Desde el punto de vista técnico  no solo es visible y auditivamente perfecta -ya lo mencioné más arriba-, sino que logra ser una de esas raras ocasiones en que los efectos especiales y el 3D no ensombrecen la historia, si no que ayudan a contarla, fascinando y deslumbrando al espectador, y ayudándolo a conectar con el viaje de Pi.

Por otra parte, la historia y su respectiva metáfora, la transición entre lo relatado y lo vivido, y la muestra de cómo lo salvaje podrá ser controlado, pero no domesticado, es de otro nivel. Lo fantástico de este relato es que está filmado con un amor no solo a la India, sino a la naturaleza misma y también a lo espiritual.

Ofrece una mirada sobre el mundo tan contemplativa como significante. Es una mirada sobre cómo el mundo existe, siempre y cuando sepamos entenderlo, en donde más de uno se sentirá identificado, ya que resultará difícil ver cómo un joven deberá enfrentar sus temores y descubrirse a sí mismo, de la forma que menos esperó y que marcará su vida para siempre.

Todas y cada una de las ejecuciones de Pi le servirán para confrontarse al mayor reto de su propia existencia: conocer a Dios, pues Dios juega un papel fundamental en todo el relato al servir de eje central en la vida de un ser humano confundido y, a su vez, en sus decisiones personales y familiares.

La película es de esas que ofrecen al espectador momentos para meditar y para apreciar el valor de la vida. Merecida nominación y victoria para Ang Lee en los Oscar 2013, en la categoría de ‘Mejor Director’, pues logra una maestría visual en favor de lo narrativo como se ha visto pocas veces en hace muchos años.

Por otra parte, y ya para concluir, les digo que será el propio filme el que dará respuesta a este título interrogativo, los minutos finales será claves para comprender el porqué del mismo.

Finalizo este artículo con una de las frases que más me marcaron después de ver esta inigualable aventura extraordinaria:


“I suppose in the end, the whole of life becomes an act of letting go, but what always hurts the most is not taking a moment to say goodbye.” – Pi 

Traducción: Supongo que al final, toda la vida se convierte en un acto de dejar ir, pero lo que siempre duele más, no está tomando un momento para decir adiós.





Crédito a los buhítos: