martes, 19 de marzo de 2013

Melany: historia de una anoréxica



Escrita por Dorothy Joan Harris. Melany narra la historia de una niña de trece años, tranquila, educada, que no ocasiona problemas y se interesa en ayudar a otras personas; la tragedia comienza -como sucede con todas las mujeres- cuando Melany decide usar traje de baño y se da cuanta que tiene una compostura ancha (pero en su mente esta obesa), desde ese momento decide hacer dieta, aunque la única solución para ella es no ingerir alimentos. Por hacer su tipo de “dieta”, Melany es internada en el hospital por anorexia y en el lugar encuentra a una persona apunto de morir con bulimia y sigue su ejemplo, sumándole bulimia a su historial medico.

Es así como notamos que la influencia de las personas a nuestro alrededor es mucho más grande de lo que pensamos. La trama muestra a la protagonista en su día a día y cómo la enfermedad se va apoderando de su cuerpo y su mente. Es un relato dramático sobre una enfermedad que afecta a muchas jóvenes y es perfecta para que las distintas personas que piensan que hacer una dieta -no balanceada- los hará delgados más rápido, descubran la realidad. Este libro cuenta lo contrario y los riesgos que pueden tener.

¿Podrá Melany superar la anorexia o morirá en el intento?

Una historia de la vida real, escrita con talento, está perfectamente contada y también muy bien elaborada. Es un libro realmente interesante, con intriga constante, cada capítulo hace reflexionar sobre nuestra vida, y del valor que debemos darle. Asimismo, da a conocer las circunstancias en que la anorexia puede desarrollarse y cómo puede tratarse, hablando también con gran sensibilidad de la importancia de la familia, de la fortaleza y de la confianza en sí mismo. 

Grandes reflexiones se hacen sobre la anorexia y cuanto deseamos tener una buena personalidad y un cuerpo perfecto, no debemos guiarnos por lo que vemos sino por lo que somos. Para las personas que sufren de este desorden considerar un tratamiento ya es dar el primer paso y el más importante hacia la recuperación.  Se requiere mucho valor para aceptar que existe un problema y aunque un buen programa de tratamiento no ofrece una curación de la noche a la mañana, si ofrece esperanza.



Crédito a los buhítos: