jueves, 21 de marzo de 2013

Un dolor miserable, redimido e injusto


‘Los Miserables’ (Les Misérables) es la novela del escritor Victor Hugo, publicada en el año 1862; considerada como una de las obras más conocidas del siglo XIX y uno de los libros más leídos en la historia de la literatura clásica. La novela, de corte romántico, plantea un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión.

Abarca tres objetos completamente diferentes, que aunque pueden ser tratados mediante variación, siguen teniendo sus diferencias. Gracias al trabajo de Victor Hugo, hoy en día nos encontramos con un libro (propio del autor), un musical y una película. Cada uno tiene su esencia; partiendo de la obra escrita del autor, nace la película (muda, por primera vez) y posteriormente el musical. Años tras años se han reinventado estas últimas dos, con resultados satisfactorios, decepcionantes, aunque elaborados con la mejor intención por parte de los productores y directores en los distintos ámbitos, respectivamente. 


Llegó el 2012 y con él, las ganas de Tom Hooper por revivir los momentos más dramáticos, dolorosos, difíciles y miserables de unos personajes que vivieron la Rebelión de junio de 1832 y los posteriores cambios políticos para Francia en ese año. 

‘Los Miserables’, ambientada en Francia a principios del siglo 19, cuenta el relato de varios personajes en su lucha por la redención y la revolución. La adaptación cinematográfica relata una palpitante historia sobre sueños destruidos, un amor no correspondido y un testimonio sobre la supervivencia del espíritu humano con pasión y sacrificio. Hugh Jackman interpreta a un ex-prisionero conocido como Jean Valjean, perseguido durante décadas por el policía Javert (Russell Crowe) después de que rompiera su libertad condicional. Cuando Valjean accede a cuidar a la joven Cosette, hija de Fantine (Anne Hathaway), sus vidas cambian perpetuamente

Hooper demuestra, una vez más, que también es capaz de arriesgar y acertar saliéndose de su zona de confort. Ya con el primer plano se vislumbra que el espectador verá algo grande. La cinta empieza con una fuerza tremenda en un plano espectacular. Asimismo, hay que alabar el riesgo que tomó el director a la hora de rodar la cinta, cantada en directo por los actores, convirtiéndose en un acontecimiento realizado, por primera vez, en la historia del cine.

MARAVILLOSA. Bella producción con un cast de talla perfecta. Hugh, Anne, Sacha, Helena, Russell compensan cualquier error que pueda tener; se lucieron a lo grande. Las canciones son una cosa indescriptible, espectaculares como ellas solas. La puesta en escena y la fotografía son gloriosas, la perplejidad de las mismas se plasma desde su secuencia inicial hasta el punto de ser sorprendentes e impactantes en todo momento. La historia tiene mucho peso, pues le proceden acontecimientos históricos enormes. Es una obra maestra en todo sentido y aunque como película tiene sus fallos mínimos, el aporte de cada integrante deja una huella marcada por los siglos de los siglos.

‘Los Miserables’ es, una historia de dominio, de rescate y de amor en el sentido más general de la palabra, que logra aproximarse con gran éxito a temas globales, pues todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sido como Jean Valjean, como Fantine, como Eponine e incluso como Javert.

Una película enormemente recomendada que es difícil que deje descontento a alguien, elaborada con un gran despliegue musical al servicio de la historia, donde todo logra destacar y nada ensombrece ni aparta al espectador de un mensaje increíble: Aquel que quiera cambiar el mundo, primero debe ser capaz de cambiarse a sí mismo.

Finalizo esta entrada diciéndoles que pocas han sido las películas -tipo musical- que han dejado tal efecto de agrado en los críticos del cine, es por ello y por mucho más, que la película ‘Los Miserables’ de Tom Hooper, será recordada como uno de los éxitos más gratificantes, sentimentales y cautivadores de la presente década.



Crédito a los buhítos: