martes, 16 de abril de 2013

Rápida proclamación


El día de ayer todos vimos como fue proclamado, quien a partir del 14A se convirtió en el presidente de la república y comandante en jefe de la FANB. Llamó mucho la atención la premura de tal acto por parte del CNE. Notando la sugerencia de auditar el 100% de las cajas con la finalidad de aminorar suspicacias sobre los resultados y la transparencia de los comicios.

La única justificación que tendría el hecho es que después de la muerte del ex presidente Chávez, el Estado quedó acéfalo, su administración reposaba en manos del vicepresidente y entonces debía proclamarse en menor tiempo el ganador y también juramentarse. Este último acto sin  duda alguna es determinante y el viernes 19 se realizará. ¿Por qué así como se apuraron para proclamarse, no lo hacen para juramentarlo?


Lastimosamente vemos con mucho desparpajo como la muy cínica presidenta del Poder Electoral venezolano, emite un discurso con un supuesto tono de molestia donde compara las elecciones nacionales con la de países como EEUU, se ofende ante las declaraciones del secretario general de la OEA y critica la inherencia de otras naciones en asuntos internos del país; claro, eso sí, nuevamente aludió a hechos pasados electorales y dice “que en Venezuela siempre ha habido polarización”. Muy bien que lo reconozca, pero y entonces si sabe tanto porque no hace algo para prevenir posibles actos de violencia.

Lamentablemente el ciudadano venezolano nuevamente deberá salir a la calle, trancar avenidas, manifestarse y alzar su voz de protesta. Ya basta de tanto irrespeto. Esta nación no es solo de una parcialidad. Perfecto, si la oposición demuestra su victoria debe seguirse el procedimiento para corregir el error cometido, si por el contrario salió vencida, tal cual se ha dicho y asegurado, pues resulta vital llamar a la consciencia y la calma de los seguidores. El país no puede continuar minado de problemas y oscuridad.

Deploro profundamente esa concepción de que en la democracia mandan las mayorías, ajá ¿y las minorías?, ¿acaso no se respetan? Los psuvistas disfrazados de izquierdistas siempre se han olvidado de la disidencia nacional, y ellos, así no respeten su existencia, merecen el respeto y la inclusión en las políticas públicas por parte de los ostentadores del poder.

Mucha fuerza amigos, que de las situaciones más conflictivas se generan apremiantes oportunidades. 

Crédito a los buhítos: