lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Hasta cuándo el desabastecimiento, escasez y las colas?



Desde diciembre del año pasado, en Venezuela inició todo un clima de supra inestabilidad, y lo magnifico porque la condición siempre ha estado presente entre nosotros. Me siento molesto y decepcionado al darme cuenta que en el país, sus casi treinta millones de pobladores hoy somos unos sobrevivientes. Estamos soportando tanto y aún no recibimos un plan transparente y serio para corregir las problemáticas actuales.

El último mes del año 2012 obligó a que los ciudadanos adquirieran los productos de la cesta básica, y los requeridos para las tradicionales cenas de navidad y año nuevo, a precios exageradamente altos, si lograban encontrarlos. Posteriormente con el transcurrir del tiempo, la situación ha ido empeorando a pasos agigantados, agudizándose aún más con la convalecencia y fallecimiento del Teniente Coronel Hugo Chávez.



Era impresionante notar cómo las personas al darse cuenta, sobre todo en las grandes ciudades, que la harina de maíz había llegado literalmente pegaban una sola carrera hasta la tienda expendedora. Cualquiera que pueda tener acceso a los vídeos o haya vivido la experiencia puede dar testimonio de la situación.


Pues bien, no conformes con la desaparición de la harina de los anaqueles, se sumaron otros rubros como el papel higiénico, el pollo, carnes rojas, margarina, leche en polvo, el jabón de tocador, los dentífricos, detergentes y ahora las máquinas de afeitar desechables, toallas sanitarias y esmaltes se suman al listado.

¿Escasez o desabastecimiento? Definitivamente, las dos cosas. Mientras en las grandes ciudades no se hallaban los productos antes mencionados, en estados rurales sí. Pero, ¿entonces por qué ahora ya no encuentras nada en ningún estado? Sencillamente porque aminoraron el abastecimiento de tales artículos en las ciudades y poblados rurales o de menor densidad poblacional del país, para abastecer las más grandes.


Este gobierno es de naturaleza demagógica la cualidad la llevan en su ADN, aquí no hay planes serios y perdurables, aquellas mesas de negociación montadas con los sectores productivos del país fueron sencillamente para acordar incremento de precios, disminución en la distribución de artículos de alimentación e higiene en las pequeñas regiones y un incremento en las grandes. Ahora valdría preguntarse si tales hechos han aminorado el déficit, y a juzgar por la evidencia así no ha sido.

La economía informal y la tesis del sabotaje o golpe. Producto de los grandes errores cometidos por FEDECAMARAS y la oposición entre los años 2002, 2003 y 2004, al gobierno nunca se le olvidará que para aquel entonces diversos empresarios acordaron dejar de producir, cerrar sus empresas, desechar su producción (caso de la leche en polvo), entre otros aspectos; con el firme propósito de incrementar el caos en el país y contribuir con la salida de Chávez del poder. Tales artilugios no valieron la pena porque el fallecido ex presidente salió airoso de tal contienda, y todo gracias a los ‘sabios’ consejos de su mentor Fidel Castro.

Hoy pareciera que desde Cuba las ‘buenas ideas’ se esfumaron, y al Señor Presidente Nicolás Maduro no le queda de otra que versionar aquellas tesis tragicómicas sobre asesinatos que usaba su antecesor. No obstante, en este aspecto particular el mandatario sí tiene algo de razón. Las mafias se han apoderado de la comercialización de los rubros, remarcando sus precios e incrementándolos en un 300 y hasta 400%. ¿Quiénes las dirigen? Sin lugar a dudas tienen que estar las manos de dirigentes políticos tanto del gobierno como de la oposición, algunos fabricantes, intermediarios y distribuidores, conjuntamente con los ‘buhoneros’. Sino cómo se explica que nada más ellos tengan acceso a la venta de los productos.

Particularidades de Zulia, Táchira y Bolívar. Son los estados más grandes del Occidente, Los Andes y Guayana respectivamente, colindando con Colombia y Brasil. Desde hace mucho, en el caso de los dos primeros estados, se acostumbra a comprar cuanto artículo se les atraviese y revenderlo en Colombia por aquello de la superioridad de valor del Peso frente al Bolívar. Pero, si la frontera está, o debería, ‘fuertemente vigilada por el ejército’ porqué se ha estado generando todo un tráfico ilegal de bienes, sin que las fuerzas castrenses hagan algo al respecto. Pues no hace falta ser un iluminado para darse cuenta que los efectivos de la Guardia Nacional tienen sus manos metidas en este fenómeno. Por otra parte, la venta de los rubros en la frontera con Brasil no es más que una tendencia, como casi todo en Venezuela.

¿Qué siente el pueblo? La sociedad venezolana, de acuerdo a comentarios en los principales medios de información y las redes sociales, no critica que el Estado quiera incrementar el valor de algunos bienes, sencillamente lo deseado es no tener que hacer colas por más de 5 horas para adquirir sus artículos de primera necesidad y presenciar o protagonizar actos violentos. Que deban formarse cual batallón militar, o niños de preescolar, y además de ello ser condicionados, es apreciado como un acto desmoralizador, injusto, retorcido y humillante.


Una familia venezolana conformada por 6 miembros, sustentada por un sueldo mínimo y donde la harina de maíz cueste 5 veces su precio oficial, y el mismo caso con otros artículos ¿cómo hacen?, ¿cómo cancelan servicios?, ¿cómo cancelan estudios?, ¿cómo se visten y calzan? En el país consumimos arepas no sólo por tradición, sino por economía. Amigo lector, siéntate a evaluar cómo variar la dieta y te darás cuenta que resulta dificultoso, no solo por costos, también por la ausencia de algún ingrediente.

¿Qué le toca al gobierno? No solo meter preso a los responsables, debe estar obligado a legalizar la economía informal y someterlos a la ley, y de una vez por todas instituir un verdadero sistema productivo, con la participación de todos los actores y para el beneficio de cada habitante del país. Solo así pudiéramos corregir este vejamen.

PD. Querido y apreciado amigo lector, agradezco tu atención a mis publicaciones y enorme paciencia con la proporción del artículo de la semana. Pero, era una deuda pendiente. Coméntalo y hazme saber qué te parece esta problemática y de qué forma podríamos solventarla.



Gabriel Rodríguez
@gabo_rodr

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