sábado, 19 de octubre de 2013

#Especial: Avenida Brasil, una historia entre lo rosa y la ruptura, que paralizó a todo un país


Los brasileños siempre han dado cátedra en materia de televisión, al igual que en otras áreas, radicando allí esa convencionalización de que ‘la mejor telenovela es la brasileña’. Para mí, además de deleitarnos con teleseries entretenidas y novedosas, el manejo de las artes siempre les ha resultado una de sus mayores fortalezas.

Avenida Brasil es una telenovela brasileña estrenada el 26 de marzo de 2012, y cuyo final se emitió el 19 de octubre (179 episodios), paralizando a 80 millones de personas en su país de origen, incluyendo a su mandataria: Dilma Roussef y con la reseña desde los diarios más importantes de América hasta los locales. Cuenta la leyenda que uno de los temores más grandes, era un gran apagón por la sobrecarga de energía eléctrica. 

Narra la historia de Rita (Débora Falabella) una niña que odia a su madrastra Carminha (Adriana Esteves) por los engaños a los cuales somete a su padre (Tony Ramos). Un día la escucha planeando junto a Max (Marcello Novaes) el hurto de todos los ahorros de su esposo. La pequeña se lo cuenta a su padre y este toma las previsiones respectivas. Al darse cuenta que todo fue cierto, el hombre increpa a Carminha y esta lo golpea fuertemente en la cabeza. Quedando un poco aturdido, al cruzar la calle, Tifón (Murilo Benicio) lo atropella accidentalmente y lo único que pudo articular Genesio (Tony Ramos) fue “mi esposa”. Prontamente, Tifón busca auxilio médico, pero el pobre muere. Sin embargo este acude al auxilio de la esposa.




Rita, siguiendo indicaciones de su padre, se esconde en su casa, guarda el dinero y no deja entrar a Carminha. Esta última junto a Max, logra someter a la niña de 8 años, le quitan el dinero y la envían a un 'basurero' u hospicio para niños huérfanos, recolectores de desechos. Allí la pequeña conoce un mundo totalmente diferente para ella donde existen privaciones, abusos físicos porque los menores trabajan sin cesar, mala alimentación; y se aviva en ella un profundo dolor por toda esa tragedia.



El señor Nilo (José de Abreu) es el responsable de ese grupo de niños y le hace vivir, a su corta edad, grandes sin sabores a Rita. Un día intentó golpearla y ella corrió y se escondió entre unos cartones, un día lluvioso. Apareciendo un pequeño llamado Jorgito (Cauã Reymond) quien la lleva con el grupo de los niños de Lucinda (Vera Holtz). Crece entre ellos un gran amor, hasta que años más tarde Lucinda entrega a la niña a una pareja argentina que decide adoptarla. Tiempo después, Carminha se casa con Tifón y adopta a Jorgito que para colmo de males es su hijo biológico, aún cuando muchos desconocen esta verdad.




Rita dejó de llamarse así y ahora es Nina. Al fallecer sus padres adoptivos, regresa a Brasil a vengarse de Carminha. Es toda una chef reconocida que le dará unas cuantas lecciones a la villana de esta historia. No obstante, nada será fácil porque se reencuentra con el amor de su vida, un muy inseguro Jorgito.

¿Una historia rosa o de ruptura? La telenovela tiene dos clasificaciones, las mencionadas. Aún cuando en la sinopsis todo indica que nos referimos a una historia rosa, así no es, resulta una combinación de ambas. Las reinas de la historia son Débora Falabella y Adriana Esteves, pero hay todo un conjunto de personajes que armonizan la telenovela con diversas subtramas que no necesariamente nutren el núcleo principal. Por el contrario, son pequeños protagonistas que muestran grandes diferencias entre la clase A (como la de Carlitos, Verónica, Alexia y Noemia) y la C del Brasil, o la baja (las domésticas Janaina y Zezé).

¿Por qué el éxito? Sin duda alguna que una telenovela no solo cuente con el apoyo de un país entero, sino también de su presidenta resulta un excelente aval. Los críticos han destacado que Avenida Brasil contextualiza el ascenso de los sectores populares al engrosamiento de la clase media, todo posible bajo los casi 12 años de gobierno obrerista, primero con Lula Da Silva y ahora con Rouseff. Aún cuando se grabó en la excitante Río de Janeiro, sus playas pasaron a segundo plano y el barrio imaginario de El Divino es el gran protagonista.

Pudiera pensarse que Avenida Brasil es el mismo culebrón de siempre; y así no puede considerarse. Ha resultado un compendio de humor, tragedia, llanto, misterio; y sin derramar ni una gota de sangre; es decir, los antagonistas no son los típicos asesinos de las teleseries mexicanas.

Calidad Actoral. Al igual que en Argentina, Brasil es rey en materia de talentos histriónicos. Los personajes de Débora Falabella y Adriana Esteves se ubican muy próximos a la sobreactuación, por la carga energética. No obstante, las actrices son excelentes y conocen tales límites, son muy creíbles en cada escena y hacen que el espectador sufra o les provoque matarlas de ser necesario. Se manejan muy bien las posibles reacciones de la audiencia y sin duda el director técnico es un genio. Cauã Reymond es un reconocido modelo del país más grande de América Latina, con poca trayectoria en tv; pues quién lo ha adiestrado en las artes escénicas no sabemos, pero el hombre tiene la habilidad para hacernos llorar o sentirnos nostálgicos cuando está triste, maneja la sensualidad y la violencia de una forma tan única como solo un grande de la tv lo podría hacer. Ha sido una gran lección su personaje porque manifiesta toda una metamorfosis interna y externa que el televidente percibe, y cosa bien difícil es que un ser distante nos demuestre su dolor.

Murilo Benicio interpretó a un Tifón bonachón, un personaje muy próximo a pasar sin pena ni gloria, pero este casi primer actor supo sacarle punta al personaje. Cualquier mujer romántica pudiera pensar ¿existen hombres así? Brillan grandes figuras consagradas de la tv brasileña como Marcello Novaes, Eliane Giardini, Marcos Caruso, Vera Holtz, José de Abreu, Juca de Oliveira, entre otros.


Lo increíble. Que Murilo Benicio sea una estrella del fútbol y esté panzón es un imposible, o que Jorgito tenga media vida practicando el mismo deporte y sus piernas sean el equivalente a 2 panes campesinos es otra falacia.

Nina y Carminha se hacen muchas maldades a lo largo de la historia, aquí los dejaremos con el intento de asesinato de la segunda a la primera y la forma como esta se lo cobró luego.




Banda Sonora. Lo peorsito ha sido escuchar la Danza Kuduro como intro, a Dios gracias en la voz de Robson Moura y Lino Krizz. Pero la banda internacional estuvo conformada por Set fire to the rain (Adele), Long live (Taylor Swift), Charlie Brown (Coldplay), Video Games (Lana del Rey), The one that got away (Katy perry), Addicted to you (Shakira), entre otras. Vean este compendio de escenas entre Nina y Jorgito amenizadas con una premiada canción de Adele.




La Rede Globo invirtió 91 millones de dólares y recuperó 2 mil millones de dólares al comercializarla. Se vendió a 106 países, doblada a 14 lenguas y con alto impacto en Chile (canal 13), a quienes por cierto no les gustan las historias venezolanas por culebreras y descontextualizadas. 



Televisa y su deseo de versionar todas las historias. Anduvieron detrás de la O Globo para que les cedieran los derechos y hacer un remake, sin embargo la cadena tiene una asociación con Azteca y no pudo concretarse la negociación. ¿Se imaginan cómo hubiera sido la telenovela?, una pesadilla seguramente.


Avenida Brasil cuenta no solo con una dirección técnica de primera, buen guion, actores y productores; sino también con una dirección de arte magistral, muy bien ejecutado el uso de las sombras, los colores fríos y cálidos expresan estados de ánimo y situaciones que armonizan a la perfección cada acción.

Que grato me ha resultado reencontrarme, a través de otra telenovela, con grandes actores que conocí en El Clon como Murilo Benicio, Débora Falabella (el personaje de Mel es inolvidable), Marcello Novaes, Eliane Giardini y Juca de Oliveira. En cada personaje desarrollan toda una diversidad.

No quiero despedirme sin dejar de sugerirles la que para mí es la mejor telenovela de estos primeros años de la década. Avenida Brasil es la praxis eficiente, óptima, de primer mundo y con una excesiva calidad de lo que representa hacer televisión, no surgirá aún una historia latina o asiática (que es lo mismo que las primeras solo que más cortas) que logre superarla. Ni mucho menos televidentes que hayamos tenido el muy buen gusto de verla.



Gabriel Rodríguez

Crédito a los buhítos: