miércoles, 26 de febrero de 2014

El día después de mañana


En el blog llevamos varias semanas sin saber de alguna crítica al cine y no seré yo quien se aproveche de tal ausencia para hacer comentarios al respecto. Aquí ya tenemos quien las haga y muy bien desempeña su labor. Aún cuando me copié el nombre de una película, solo quiero hacerlos pensar qué ocurriera si mañana Maduro renuncia y pasado la oposición se hace gobierno. Infiero que forma parte de la ilusión de muchos, sin dudas en el camino para llegar y materializarlo hay diferencias.

Durante dos semanas las ciudades más importantes del país y algunos municipios aledaños a las mismas (Caracas, Chacao, San Cristóbal, Mérida, Maturín, Punto Fijo, Valencia, San Diego, Barquisimeto, Maracaibo, Maracay, etc) se han visto afectadas o bueno sus habitantes han protagonizado, voluntaria e involuntariamente, una ola de protestas y reclamos hacia el gobierno actual dirigido por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, porque hombre, este segundo parece el germen que azota las uñas del “señor presidente”.

Una serie de reclamos que costarán ‘sangre, sudor y lágrimas’, como bien diría Winston Churchil el siglo pasado, para poder traducirse en soluciones y equilibrio, puesto que la economía e identidad nacional son dos cúmulos o áreas fuertemente afectadas por las acciones del gobierno, y no solamente requerimos expertos, sino voluntad y fuerza.


Retumban en mi cabeza quiénes serán esos nombres candidateables por la silla de Miraflores, de lado y lado eso sí. Cuántas sillas se lanzarán para tomar una decisión tan trascendental o cuántas marañas y tretas conspiradoras se tejerán para perjudicar la imagen del contendor.

Insistiré en la existencia de un protocolo para llegar al escenario de una próxima elección presidencial. Y es que hay una constitución que a como dé lugar hay que respetar; y además sería el único documento canalizador de intenciones que serviría para indicar procedimientos.

Si mañana hubiese una elección presidencial para escoger al hombre o mujer que dirigirá los destinos de la República, cuáles deberán ser sus cualidades. Acaso volveríamos a la firma de un acuerdo de estabilidad política a la medida del Pacto de Punto Fijo, cuáles serían las vías para apresar a los altos jerarcas del Estado, mediante qué normas se disolverían las instituciones y se conformarían otra vez… en fin, a través de cuáles modelos se reconstruiría el país.

Amigo lector, no es salir del gobierno porque sí. Existiendo la voluntad de querer salir del GPP, infiero que ya todos hemos pensado en lo que se convertirá el país posterior al gobierno del PSUV, las vías para neutralizar los colectivos armados y a una sociedad creyente de esta izquierda trasnochada y romántica en la que la envolvieron Chávez y sus lacayos al país.

El día después de ese mañana que otorgue poder a la oposición para gobernar, tendría que haber un plan armónico donde lo criticado durante 15 años, no se repita; y se luche por el fortalecimiento de la mente del venezolano. Donde entienda que solo el trabajo y no un hombre, es la única vía para progresar; esa debería ser la única ideología privante el día después de mañana.  

 

Gabriel Rodríguez
@gabo_rodr

Crédito a los buhítos: