lunes, 7 de abril de 2014

¿Sigue América Latina con sus venas abiertas?


Recién terminé de leer Las Venas Abiertas de América Latina del uruguayo Eduardo Galeano, publicado en 1969 y reeditado en 1978. Desde hacía tiempo quería revisarlo y descubrir por cuenta propia, dónde estaba lo excitante del texto más sugerido por los oficialistas y que indudablemente constituye la base argumentativa de la causa socialista.

Galeano narra diversos acontecimientos que constituyen las principales raíces de las desigualdades en las naciones latinoamericanas a partir del siglo XVI, cuando los conquistadores llegan a la América y explica porqué en el norte del joven continente la vida y su gente es diferente, aún cuando también debieron luchar por su independencia.


No obstante, Galeano enfáticamente defiende la tesis del Socialismo como la única corriente, camino y sistema posible para la erradicación de todos los males del mundo. Lamentablemente, cualquier texto, sea de quien fuere, pierde validez cuando su propósito principal es ganar adeptos a causas específicas.


 
 
Pero el valor histórico del texto, la oportunidad de discernir y comparar las creencias, posturas y análisis del autor, los resultados de medidas adoptadas por gobiernos de Allende, Perón, Velásquez Alvarado, entre otros, sus resultados, la realidad continental de la actualidad y sobre todo la que vivimos los venezolanos, permite, sin distingo, un disfrute inigualable.

En lo concerniente a Venezuela, el autor nos describió para la década del 60 como "un país muy rico, con una sociedad salvajemente capitalista, una clase media compradora de artefactos innecesarios, con lugares y obras opulentas (Puente Rafael Urdaneta, urbanismos de clases económicas dominantes); mientras cientos de miles vivían en barriadas, campesinos esclavizados, más de un millón de analfabetos, una industria petrolera nacionalizada en teoría-pero con las mismas concesionarias de siempre, dependiente de las importaciones y víctima del juego de precios sostenido por los países industrializados". 


Hace tres año un filósofo me dijo “en este país el capitalismo siempre ha estado presente; sin embargo nunca ha sido de tipo salvaje y voraz como lo califica el gobierno (de Chávez para aquel entonces)… Queramos o no, las sociedades no son iguales porque sí. Así no guste habrán ricos, pobres y clase media”. No sé si tal vez los radicalismos filosóficos del autor, o las concepciones del izquierdista venezolano Domingo Alberto Rangel, le hayan hecho pensar que en este país con todo y su subdesarrollo, enajenación de las tradiciones y su calidad humana, haya copiado exactamente los patrones de los países radicalmente consumistas, en especial Estados Unidos. Si se consulta a los que vivieron los 50, 60 y 70 nos daremos cuenta que ciertamente las condiciones económicas eran diferentes; y existían sus licencias, y porque no decirlo, excesos; pero ello no implicó que se estuviere consolidando una pequeña clase de consumidores radicales.

Ahora, durante 15 años de gobierno ‘revolucionario y bolivarianamente socialista’ se han mantenido altas concentraciones de personas viviendo en barriadas, ahora hasta los profesionales son esclavos de patrones que en su mayoría son del sector público porque generan mayor cantidad de empleos, y todo es producto de la cancelación de un sueldo que en nada puede suplir las necesidades de los ciudadanos a causa de un sistema económico ilógico e improvisado. Fijémonos en algo: la mayoría de los venezolanos devengan un salario básico de 3400 y algo, mientras la canasta básica está en 12.000 Bs. ¿De esta forma los individuos no terminamos esclavizándonos para medio sobrevivir en un lugar donde las desigualdades se acentúan? Y pienso que se acentúan, porque a fin de cuentas los pocos empresarios que están sólidos y quienes dirigen al país son la única clase dominante y poderosa a nivel político, social y económico.

En la infraestructura ni Chávez y mucho menos Maduro han hecho algo más importante de lo construido por Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez, Herrera y Lusinchi. De las concesionarias gringas salieron, pero para enmarañarse con los chinos, rusos e iraníes. La importación se ha convertido en el único instrumento que permite comer, vestirse y calzarse; porque nacionalizaron miles de hectáreas, expropiaron compañías del agro, ofertaron créditos al pueblo, han invertido 15 años en un ministerio de planificación y al final, en el país persisten los mismos males desoladores de hace 40 años.

Bien ciego me vería sino reconozco los esfuerzos de alfabetización de la población que son un logro indiscutible del gobierno, y también sus inversiones en educación mediante programas sociales; sin embargo ¿servirá de algo estudiar, cuando bachilleres y profesionales cobran lo mismo o viven igual?, ¿o cuando no puedes dedicarte al ejercicio profesional de un área en vista de la inexistencia de un empleo digno?

De manera tal que si ayer las dictaduras fueron de derecha, con un estilo totalitario, represor y coartador de libertades; con pocos gobiernos de centro-izquierda que a la luz del autor fueron igual que los primeros (en Venezuela dieron mejores resultados que esto), con los ‘avances de Allende, Perón y Velásquez Alvarado’ en Chile, Argentina y Perú que luego se convirtieron en sal y agua producto no solo del exterminio intencional de gobiernos posteriores, sino del desaprovechamiento de los pueblos a estas oportunidades obligando a reincidir en viejos patrones, ¿no queda demostrado que el Socialismo no significa más que una utopía destinada al fracaso?

Leía con asombro lo sucedido en América Latina y me embargó una profunda tristeza porque probablemente, esta inestabilidad nos conduzca a una rebelión de militares que nos lleve a un calle ciega donde ni llorar será posible.



Para finalizar quisiera compartir dos citas encontradas:

El pueblo que confía su subsistencia a un solo producto se suicida” (José Martí); digo yo, ¿el petróleo acaso no representa hoy la principal y única fuente de recursos y divisas gracias a su exorbitante precio, y la improducción de otras áreas relevantes?

La causa esencial de la escasez en Cuba es la nueva abundancia de consumidores porque ahora el país pertenece a todos” (Eduardo Galeano, 1969). 45 años después, con un pueblo que ha vivido de todo, tierras fértiles, con corporaciones públicas fuertes y un ministerio de planificación de 15 años ¿no es el principal argumento que se le da al pueblo cuando no encuentra alimentos, artículos de higiene, etc?, ¿los economistas, a lo largo de la historia, no han insistido hasta el cansancio que la economía de un país crece a la par de su sociedad?

Galeano calificó de ‘prostíbulo’ a la Cuba del derechista Batista y ‘pudridero’ al gobierno de Isabelita Perón (designada a dedo y encomendada por Perón al pueblo). Si aún Cuba sigue siendo un prostíbulo en manos de los comunistas y radicales de la izquierda Fidel y Raúl Castro, y el gobierno de Maduro otro pudridero como el de la Isabelita ¿la cura no resultó muchísimo peor que la enfermedad?

Lean 'Las Venas Abiertas de América Latina', dan ganas, a ratos, de ser socialista; pero cuando pisas tierra y observas tu realidad, te das cuenta que las libertades del hombre están por encima de todo, respetando, eso sí, los derechos del otro. Y así no se quiera ver o decir, las utopías no pueden encaminar los destinos de un país.



Gabriel Rodríguez
@gabo_rodr


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