lunes, 9 de junio de 2014

¿Cuál es la raíz del problema?


Hace días un policía comentaba a vox populi la causa principal de los problemas en Venezuela, radicando en escasez de cultura de sus ciudadanos. Proponiendo la aparición de un Pinochet, que asesinará a medio revoltoso y estabilizara a la nación.

Bueno, ya no sorprende nada de un policía. Pero detengámonos en la causa aducida por él, y compartida por muchos venezolanos: (cada uno agregándole su sazón opositor u oficialista) la cultura, antropológicamente ha sido definida como todas las acciones del hombre conductoras de su modo de vida; por ende la misma evoluciona con el transcurrir del tiempo.


Si nos basamos en ese planteamiento, en Venezuela el tráfico de productos, la delincuencia, el Estado malhechor, la antiética política; son pues antivalores o características regidoras de la cultura de los ciudadanos, en consecuencia no deberíamos quejarnos de nada porque estamos acostumbrados, veneramos y miramos de buena forma todas estas acciones.

La gran solución planteada por el policía, pareciera la sugerencia desesperada de quien no tiene nada más que decir y se inventa una idea “productiva” en un tiempo determinado, para algunos, y hoy la mayoría en el mundo califica de una cruenta epopeya chilena. Si Dios no quiera ocurriera, ojalá a ese “sabio” policía la violencia y la muerte no le toque las puertas de su casa, porque quizás allí se arrepienta de su brillante propuesta.

Para mí, el problema sí es cultural y sencillamente porque en Venezuela no nos gusta vivir ajustados a las leyes reales, a las establecidas, al cumplimiento de los debidos procedimientos, ceñirnos a las normas, valorar el trabajo del otro, reconocer el rol desempeñado por quienes nos rodean. No. Por el contrario, repetimos lo dicho por otros, olvidamos el sacrificio hecho para alcanzar algo, queremos siempre lo más ancho y beneficioso y lo angosto para el resto.

Deseamos enormemente que un rayo acabe con la humanidad de “los enemigos” y que el Presidente de la República gobierne al país de igual forma que un bodeguero lo hace con su pequeño negocio.

Aquí se ha puesto de moda echarle la culpa a la cultura criolla de todo lo ocurrido en los últimos meses, ah pero ¿los errores de estos 15 años a quién se los echamos?, y de ¿los 40 años de AD, Copei y Convergencia?, ¿y cuáles fueron las causas de las tiranías?

El problema no es cultural porque “el burgués terrorista y guarimbero” quiere comprar un bulto de harina mientras solo le venden 2 o 4, ni mucho menos porque “el arrastrado chavista” se conforma con los 4500 Bs de la pensión y la beca. El problema es cultural porque alabamos la mediocridad e ilegalidad, queremos un presidente que cierre empresas porque sus dueños no comulgan con él o que calle a la disidencia cuando lo dicho resulta incómodo.

Queremos un presidente que cante, baile y haga saraos por tv sin considerar que lo dicho por este no resulta relevante. Queremos un presidente macho vernáculo, temible, que se lleve a medio mundo por delante y que no se ciña a la jurisprudencia establecida.

Y no amigo lector, un país no avanza  mientras su dirigencia perciba a sus ciudadanos cuales súbditos y estos últimos sean los únicos cumplidores y él que se supone es la autoridad ¡bien gracias!

La causa sí es cultural, pero ocurre porque en el hogar, la escuela y la formación moral y espiritual de los miembros de la sociedad se ha traducido en un compendio de demagogia, populismo y corrupción. Si cambia la familia, cambia la sociedad; no ocurrirá lo mismo si cambiare un partido o un mandatario.


Gabriel Rodríguez




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