viernes, 25 de julio de 2014

Libertador: lucha, valentía y coraje por América


En conmemoración de los 231 años de nacimiento de Simón Bolívar ayer se estrenó, a nivel nacional, la película Libertador, dirigida por el guionista, productor y director merideño Alberto Arvelo. La vida del más grande prócer venezolano es protagonizada por el internacional Edgar Ramírez.

La cinta es una coproducción entre Venezuela (Producciones Insurgentes) y España (San Mateo Films), países en donde fue rodada con colaboración importante de Alemania (WNG Films) y EE.UU. (Silver Screen Inc)

Gran parte de la película fue grabada España: Madrid, Cádiz (Barbate, Jérez, Zahara) Sevilla (Carmona, en donde se ambientó la Batalla de Carabobo) y Sierra Nevada; pero en Venezuela se filmaron tomas en Caracas, Acarigua, Choroní, el Parque Nacional de Canaima y el Mar Caribe.

“Venezuela se convirtió en el escenario más importante para recrear la vida de un hombre con sus pérdidas, caídas y grandes triunfos en enormes batallas”, destaca Maria Alejandra Guerrero Rocca, Productora Ejecutiva. Por su parte, Paul Austerberry, diseñador de arte, añadió: “Quisimos mostrar la mayor cantidad de paisaje posible en las cinco semanas de rodaje. El gran reto era poder cubrir con largo aliento la vida de un hombre en dos horas”.


El reparto lo conforman María Valverde, como María Teresa del Toro; Juvel Vielma, en el papel de José Antonio Páez; Juana Acosta, como Manuela Sáenz; Manuel Porto, como Francisco de Miranda y Orlando Valenzuela, como Francisco de Paula Santander; así como Erich Wildpret, Alejandro Furth, Iwan Rheon, Carlos Julio Molina, Francisco Denis, Leandro Arvelo, Leónidas Urbina, entre otros.

Por otra parte, destaca un gran equipo internacional: Timothy J. Sexton (guionista), Paul Austerberry (diseño de arte), Sonia Grande (diseño de vestuario) y Tariq Anwar (edición). La banda sonora original estuvo bajo el trabajo del compositor venezolano Gustavo Dudamel quien tuvo el reto de escribir partituras para una obra cinematográfica de 119 minutos.


La producción es un verdadero trabajo, arriesgado y que no tiene nada que envidiar a los grandes largometrajes de Hollywood. Considerada como una superproducción, Libertador muestra a Bolívar desde su perfil más humano, con viajes visuales por el universo latinoamericano del siglo XIX.

El tema de la fotografía es memorable, sobre todo porque Arvelo hizo un despliegue visualmente magnífico que abarcó llanos, playas y montañas, causando impacto por los planos, los colores y la representación de las épicas batallas.


Uno de los aspectos que puede no calar lo suficientemente bien es que el director se aventuró en contar la vida de Simón Bolívar con elementos alejados de los oficios oficiales registrados durante tantos años; es decir, se adentra en la figura del héroe, pero con ambigüedades en el guión para el público extranjero. El personaje interpretado por Edgar Ramírez se conectará con cualquier venezolano; el final dejará abierta algunas interrogantes.

El año pasado, durante una entrevista para el diario El Nacional, Alberto Arvelo comentó la difícil labor que representó el poder elegir los hechos más significativos de la vida de Bolívar para lograr una película coherente.

“Queríamos contar todas las cosas sin dejar nada por fuera, pero rápidamente nos dimos cuenta de que era labor imposible. Si intentas contar demasiado terminas por no decir nada. Al fin y al cabo la gente va a ver una película, no a leer una clase de historia”, sostuvo.


Finalmente, la cinta persigue mostrar al público que el legado de Bolívar trasciende, con la complejidad del ejercicio del poder, junto a contradicciones interesantes y fascinantes en su vida. Alberto Arvelo anuncia desde las primeras tomas de Libertador su intención principal: mostrar al ser humano y no a la estatua de las plazas. ¿Lo logra? Eso es algo que cada uno de ustedes deberá descubrir.

Pablo Torres Viloria

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