Hace días una persona me comentó la renuencia
de algunos feligreses de religiones protestantes de no votar, “porque Cristo no
fue político y todo seguirá igual” (según ellos). Me ha parecido, con motivo de
estos días santos, la ocasión propicia para hacer un análisis referente a este
argumento.
Todos somos libres de escoger la religión que
nos parezca idónea y apropiada, eso no lo critico. Allí privan, sin duda alguna,
las necesidades espirituales y concepción de cada individuo. Cumpliendo con lo
dispuesto como obligación en cada uno de los clanes teológicos a los cuales se
pertenezca. Pero, hasta qué punto esas normas podrían generar la actitud de ser
“antiparabólico” a lo ocurrido en el entorno.
