martes, 26 de marzo de 2013

Dios me prohibe votar




Hace días una persona me comentó la renuencia de algunos feligreses de religiones protestantes de no votar, “porque Cristo no fue político y todo seguirá igual” (según ellos). Me ha parecido, con motivo de estos días santos, la ocasión propicia para hacer un análisis referente a este argumento.

Todos somos libres de escoger la religión que nos parezca idónea y apropiada, eso no lo critico. Allí privan, sin duda alguna, las necesidades espirituales y concepción de cada individuo. Cumpliendo con lo dispuesto como obligación en cada uno de los clanes teológicos a los cuales se pertenezca. Pero, hasta qué punto esas normas podrían generar la actitud de ser “antiparabólico” a lo ocurrido en el entorno.

Yo sé perfectamente que sea quien fuere el próximo Presidente no contará con súper poderes para acabar con los problemas existentes. Sin embargo, cada candidato mantiene una percepción e idea sobre la forma como se pueden disminuir los males sociales.

En Venezuela las crisis en materia de vivienda, seguridad y alimentación se han agudizado. Los ciudadanos de bien hacen lo indecible por tratar de no verse tan perjudicados. Pero a la final todas esas soluciones son en vano al no ser definitivas.

Así como algunos protestantes señalan al Mesías como no político; pues yo les recuerdo que la Santísima Trinidad nos ha concedido la posibilidad de tener libre albedrío, y así no lo quieran ver lastimosamente TODOS SOMOS POLÍTICOS, porque desde el nacer y hasta la muerte, debemos formar parte de una serie de trámites burocráticos, documentación, números de identidad, etc y las distintas constituciones del mundo nos llenan de derechos y obligaciones civiles a efectuar como ciudadanos.

El hombre sabe qué y no cumplir. Si algunos quieren seguir cabalmente las escrituras santas, entonces ¿por qué aún cuando en muchas religiones se prohíbe el consumo de alcohol lo ingieren? O ¿por qué se distancian de sus familias al no compartir estos su creencia?, ¿juzgan al vecino sin darle oportunidad a la defensa? ¿dónde está la humildad, obediencia, el amor al prójimo?

En fin, no aspiro ofenderlos con estas palabras de mediano orden. Solo llamo a su sinceridad y al reconocimiento de la escasa importancia de algunos feligreses a los procesos eleccionarios de sus respectivos países. El hombre es espíritu y materia. Tiene compromisos con Dios y también con su entorno.

El momento de despertar y darnos cuenta que nuestra nación necesita el aporte de todos sus ciudadanos llegó. Siendo el voto (a favor de cualquiera de los candidatos inscritos) uno de los principales, y la convicción de querer hacer de Venezuela una tierra donde tus sueños se hagan realidad. 
   

Crédito a los buhítos: