miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Crisis de Identidad?



La Identidad es lo que somos, una conceptualización y definición personal de rasgos internos (pensamiento, carácter, ideario). Si lo traspolamos a las organizaciones o los líderes políticos, debemos hablar sencillamente de lo que percibimos (su imagen). Pero el primero tiene un poder supremo sobre el segundo; ya que este lo determina en cierta medida.

La gorra tricolor se ha convertido desde hace ya varios meses en un tema amplio, polémico y hoy causa escabiosis en más de uno. Este símbolo ha sido convencionalizado desde hace más de un año, como elemento distintivo de uno de los líderes más importantes de la oposición en Venezuela, actualmente. Sin embargo, a ciertos personeros del gobierno no parece caerles en gracia el hecho de que algo tan nacionalista -como la bandera de todos los criollos-, sea un rasgo definidor de los contendores políticos. Ellos, a pesar de hacer resurgir todas las teorías e ideario de los próceres y, especialmente, el de Simón Bolívar, cuentan con el color rojo como el máximo diferenciador de su discurso tanto en verbo como en acción.

En vista de la identificación del contendor, no solo como el típico “escuálido, burgués, oposicionista”, entre otros calificativos; hoy se distingue como el hombre de la gorra tricolor, permitiendo de esta forma una percepción positiva y una conceptualización del hombre como un ser con cierto apego por los valores y símbolos patrios.

Siempre he pensado en los personeros del gobierno y su máximo líder como los mayores ejemplificadores de la política planificada estratégicamente. Ellos no quieren dejar para nadie y desean enormemente copar a como dé lugar la mente de todos los ciudadanos con su pensamiento e ideología política. Les atemoriza imaginar, sobre todo en esta temporada de transición, aunque les cause urticaria a algunos, que la percepción del otro sea mucho mejor y los ubique en desventaja frente a él.

Ellos, los autodenominados “socialistas, revolucionarios, dignos representantes del Sueño Bolivariano”, les ofende que al gallo del frente, los casi 29 millones de venezolanos, lo definan como el hombre que usa la gorra con la bandera. Es allí donde encontramos las razones fundamentales al porqué de esta situación tan absurda en la cual unos apadrinados quieren ganar indulgencia con escapulario ajeno. En vista de las actuales circunstancias, donde la respuesta no pareciere hallarse en el manual rojo, se recurre a la confrontación, el sencretismo y el robo de los símbolos ajenos.

Por allí dicen: “se necesita parecerse al otro para poder ganar aunque sea una concejalía”. El objetivo no es parecerse a él, ya el patrón a copiar lo tienen hospitalizado, solo se necesita tener poder y control total de los valores históricos y culturales, además de dispersar la atención de la población con el fin de consolidar una posible y futura victoria.

Lastimosamente asquea escuchar a tantas personas decir: "es que con Chávez se respetó la historia", "nosotros somos los únicos que debemos utilizar esto o aquello…". No y mil veces no, señores; la historia es la historia, de igual forma la cultura. Aquí lo único que vemos es un ultraje público y notorio a símbolos ajenos. Por ello, podría haber cierto respiro para la oposición y darse cuenta que no son los únicos perdidos, los clones maltrechos y deambulantes no hallan una nueva acción para darse un respirito. Allá el que no lo quiera ver. Por eso les digo: amigo no pierdas el tiempo y date cuenta que el vacío en el cual estamos sumidos, se acabará solamente cuando tú decidas terminar de forma drástica y radical con él, seas de cualquier tendencia o ideología, la tolerancia contra aquel que margina nuestra inteligencia debe acabarse y demostrarle a ellos que merecemos respeto. La retórica debe acabar y la vista en perspectiva hoy más que nunca es de enorme determinación.



Crédito a los buhítos: